Nunca fuimos llamados a caminar solos. Si hay una necesidad en su vida, queremos unirnos en oración junto a usted. Le invitamos a compartir su petición con nosotros. Cada petición será recibida con amor y llevada delante del Señor en oración. Como iglesia, nos uniremos para orar por cada necesidad, confiando en el poder y la fidelidad de Dios.
Será un privilegio unirnos en oración por usted y su familia.
View approved requests, stand with others in prayer, and manage prayer requests from one clean place.
Share your request below. Your prayer request will follow the moderation settings configured for this wall.
«Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Mateo 18:19–20 (RVR1960)
Cada testimonio que encontrará en esta página tiene un solo propósito: dar honra y gloria a Dios por las maravillas que Él ha hecho. La Biblia nos enseña que debemos proclamar Sus obras y anunciar Sus maravillas de generación en generación. A través de estas historias de transformación, sanidad, restauración y fidelidad, esperamos que usted sea animado a confiar más en el Señor y a recordar que Él sigue obrando hoy con poder. Que cada testimonio fortalezca su fe y dirija su mirada a Jesucristo, quien es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Para la honra y gloria de Dios, nuestra hermana Gaby Elvir quiere testificar por su hijo Daniel. Hace poco, su hijo se sentía mal y le decía: “Mami, llamemos al pastor. Yo no me siento bien; me siento deprimido por una situación familiar que estamos atravesando”. Aunque ella al principio no quería, su hijo insistió hasta que llamaron al pastor. Cuando el pastor oró por él, Daniel sintió un cambio; desde ese momento se sintió bien y tranquilo.
Gaby Elvir también cuenta que estaba teniendo ataques de ansiedad. El pastor oró por ella y se sintió bien, aunque después los ataques volvieron. Sin embargo, ahora ha aprendido a pelear, a orar y a clamar a Dios por su cuenta. Cuando volvió a sentir uno de esos ataques, puso en práctica lo que el pastor les había enseñado, oró y el ataque de ansiedad se fue. Entonces ella se siente bien.
Aquí tenemos a nuestra hermana Inés Troches, quien da testimonio de que un miércoles venía con un dolor de cabeza muy fuerte. Como es costumbre, pasó al altar a recibir su milagro con fe. El pastor oró por ella, ministró, y ella se sintió liberada totalmente. Para la honra y gloria de Dios, ella cuenta que sintió cuando descendió la presencia del Señor sobre ella y la hizo libre de ese dolor de cabeza.
Inés Troches también comenta que, aproximadamente dos miércoles antes, venía con un dolor de rodilla que la había estado molestando desde hacía mucho tiempo. Ese día el pastor llamó al frente a quienes se sentían enfermos o tenían alguna dolencia. Para la honra y gloria del Señor, ella se sintió libre en ese momento; llegó a su casa y no volvió a sentir el dolor de rodilla.
Nuestra hermana Hilaria López comenta que hace un mes tuvo una reacción alérgica muy fuerte en su cuerpo. Esto le provocaba hinchazón y mucha irritación en su cuerpo, boca, ojos y frente, y estaba muy desesperada. El domingo pasado, durante el servicio, se sentía mal debido a esa alergia. Escuchó la palabra que se estaba desatando y la tomó para su vida como una palabra de vida y no de muerte.
Cuando vino a la ministración, Hilaria López sintió que algo salió de ella; reprendieron en ella el espíritu de muerte y ella se declara libre. Desde ese día ya no amanece hinchada y no ha tenido más reacción en su cuerpo. Esto es para la gloria y la honra del Señor. Amén.
Bendiciones a todos. Nuestro hermano Adonay Vigil tiene dos testimonios para la gloria y la honra del Señor. El primero es que hace seis meses tuvo un accidente en su trabajo: se cayó de un segundo nivel y sufrió una quebradura en su codo. Le hicieron una cirugía y le colocaron un platino en el codo, pero tenía una limitación para levantar su hombro. El domingo pasado puso esa petición, se oró por él y el Señor lo sanó. Ahora puede elevar y levantar su hombro, para la gloria y la honra del Señor.
El segundo testimonio es que Adonay Vigil se reunió con el pastor porque quería que oraran por una petición relacionada con migración. Tenía una cita y su abogado le dijo que tenía un mes para salir del país. Él confió, tuvo fe y oraron al Señor. Luego su abogado lo contactó y le dijo que tenía dos años más y una nueva corte. Esto es para la gloria y la honra del Señor.
Testimonio de nuestra hermana Dariela Aguilar, para honra y gloria del Señor. Ella cuenta que hace un año tuvo un accidente. Fue al doctor y en la radiografía le salió que tenía un disco desgastado. Desde entonces permaneció con dolor.
El domingo pasado, Dariela Aguilar pidió oración al pastor después del servicio. Desde que el pastor oró por ella, no ha usado la faja y se ha sentido mejor. El Señor ha hecho la obra. El Señor la sanó.
Tenemos el testimonio de la hermana Madeline Rugama. Ella cuenta que, a raíz de la separación de sus padres, venía cargando en su corazón falta de perdón hacia su papá y sentimientos que le hacían muy difícil sanar. Pero el domingo pasado, mientras el pastor ministraba, le dio una palabra para que perdonara a su papá. Sin el pastor saber lo que ella estaba viviendo, el Señor, por medio del Espíritu Santo, le dio esa palabra. Ella decidió perdonar y dice que, cuando salió de aquí, se sintió libre. Para la gloria y honra del Señor, hoy se siente libre de esa situación y siente que ya no guarda nada en su corazón en contra de su papá, a quien ama más que nada.
Bueno, aquí tenemos a nuestra hermana Teresa Chávez, que nos visita desde Honduras. Viene de un pueblo de la zona sur de Honduras y nos anda visitando. Para la gloria del Señor, ha recibido en esta iglesia. Gracias al Señor Jesucristo que viene haciendo su obra. Nos cuenta nuestra hermana Teresa que el domingo ella venía con un dolor de cabeza y una opresión en el pecho por muchas preocupaciones. El pastor pidió que pasaran al frente los que tenían algún dolor o algo, y ella pasó. Dice que sintió la liberación, que se sintió libre del dolor y sintió que todo se fue de su cuerpo.
Pero para la gloria del Señor, tiene otro testimonio. Ella venía con la misma preocupación que traía; estaba preocupada por su hijo porque tenía problemas de alcoholismo. Él está en Honduras. Dice que puso esa petición en su corazón y la trajo aquí al altar para ponerla enfrente del Señor. Y el Señor tomó esa oración. Cuando llegó a su casa, decidió llamarle a su hijo, y su hijo, en el transcurso de la semana, le comentó que había dejado el alcohol.
Para la honra y gloria del Señor, nuestra hermana Kayla Garay viene con un testimonio y comprueba ya, para la honra y gloria del Señor. Dice la hermana que hace siete meses ella vino a la iglesia, y un miércoles pasó al frente. Ha venido orando por un hijo, y ha venido orando por el segundo hijo ya hace dieciocho años.
Dice que vino a la reunión que tenemos los miércoles. El pastor la ministró, le dio la palabra, y ella creyó en la palabra del Señor. Creyó en ese momento que Dios le iba a dar ese hijo; ese fue el tema de la ministración del pastor con ella.
Dice que después que terminó, ella vino a saludar a la pastora y al pastor, y el pastor le preguntó: “¿Usted está embarazada?” Ella le dijo: “Yo no estoy embarazada.” Entonces él le dijo: “Vamos a orar por usted.” Dice que el pastor le dio una palabra y le dijo: “Yo la veo embarazada.” Y oraron por ese segundo hijo que iba a venir.
Dice que ella se fue para su casa y se fue a hacer una prueba de embarazo. Y pues, ahí están los resultados, ¿verdad? Ahí están las pruebas. Pues, ¿qué más podemos pedir? Dios la honra y gloria al Señor.
Aquí tenemos a nuestra hermana Suani Padilla. Tiene un testimonio para honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Ella dice que el doctor le había dicho que su nena iba a salir con un problema en su columna porque ella está embarazada. Pero dice que el domingo el pastor oró por ella aquí y le dio una palabra. Ella regresó el jueves y el doctor le dijo que su niña está sana, que su niña no tiene ningún problema. El problema lo tiene su papá y por eso lo iba a tener su nena. Pero dice que el doctor le dijo que su nena está sana, y ella le da la honra y gloria a nuestro Señor Jesucristo por lo que el Señor hizo. Amén.
Y el otro testimonio es que ella aceptó al Señor, le entregó su vida al Señor Jesucristo. Así es que doble milagro para ella, porque ahora ella pertenece al Señor Jesucristo. Amén.
Bendiciones, hermanos. Estamos con el hermano Guadalupe Muñiz. Él tiene un testimonio poderoso. Dice que hace más de veinte años sufría de una acidez tan fuerte. Él fue esa vez a Walmart a comprar las pastillas que tomaba para la acidez, pero dice que estando ahí en Walmart se le olvidaron en la tienda.
Luego él fue a la casa de paz con nuestro hermano Francisco López. Dice que ahí recibió palabra, y él, luego de salir de la casa de paz, iba a regresar a la tienda a comprar esas pastillas. Pero él iba con su hija y dice que su hija le dijo: “¿Y a qué va a pasar a las tiendas, papá?” Y dice que la hija le dijo: “No, papá. Dios lo va a sanar.”
Y él se agarró de esa palabra, de que Dios lo iba a sanar. Él creyó que para Dios no hay nada imposible, y él desde esa fecha ya no sufre más de acidez. Y esto es para la gloria y la honra de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Gloria a Dios.
Nuestro hermano Mauro Almendaris quiere testificar para honra y gloria a nuestro Señor Jesucristo. Él fue al retiro la vez pasada que tuvimos un retiro, y dice que él tenía miedo al pastor, a la unción. Tenía miedo. Dice que cuando el pastor se acercaba a él, él se escondía, se quería esconder, se apartaba.
Dice que el pastor había predicado aquí que nosotros a veces veníamos al altar y traíamos demonios a bailar, y dice que eso le caló a él.
Dice que ahí, en ese retiro, él fue libre. El pastor lo llamó directamente a él. Él se andaba escondiendo, pero el pastor lo llamó, y ahí el Señor habló a su vida y él fue libre.
Él da este testimonio para honra y gloria del Señor Jesucristo. Amén.
Nuestra hermana Elba Pérez quiere testificar de las maravillas que el Señor Jesús ha hecho en su vida.
Ella testifica que hace varios meses atrás tenía muchos calambres, sufría de calambres en las dos piernas. Los calambres le daban constantemente al caminar y al manejar. Pero dice que un miércoles ella pasó al frente en la ministración.
El pastor oró por ella. Ella creyó que iba a ser sana ese día, y cuando el pastor terminó de orar por ella, cayó hincada y dice que sintió como que le untaban VapoRub en sus dos piernas.
Desde ese día, ella no ha sentido nada de ningún dolor, de ninguna molestia. Y todo esto es para la gloria y la honra de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Gloria a Dios.
Aquí tenemos con nosotras a nuestra hermana Nancy Gisell Sauceda, y ella quiere testificar para la honra y gloria del Señor Jesucristo.
Hace tres meses dejamos un trabajo por desacuerdos. Nos quedamos sin trabajo. Le oramos al Señor, ayunamos juntas y pusimos el trabajo delante de Él.
Ahora nos han llamado porque nos quieren de regreso, y nuevamente tenemos trabajo para honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Nuestra hermana María Vega comenta que hace mucho tiempo ha tenido dolores estomacales, y el doctor la mandó a realizarse unos exámenes.
Ella cuenta que se hizo esos exámenes por obediencia, pero cuando se los iba a hacer, declaró que ella era sana en el nombre de Jesús. Cuando le dieron los resultados, los exámenes salieron normales.
Y esto es para la gloria y la honra de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Nuestra hermana Zoila Trigueros quiere darle la honra y la gloria al Señor Jesucristo con este testimonio.
Dice que el martes en la madrugada le dio un fuerte dolor en el estómago y pasó todo ese día con dolor. El miércoles en la madrugada se vino a la oración y, aun así, el dolor no se le quitaba.
Luego le habló a nuestro pastor y le mandó un mensaje. El pastor la llamó, oró por ella, y ella le dijo que quería ir al hospital porque no aguantaba el dolor. Él le dijo que era bueno que fuera.
Ella se fue al hospital y, estando allá, el dolor se le quitó. Como ya estaba ahí, le hicieron varios exámenes y solamente salió con un poco de grasa en el hígado.
Desde ese día no ha vuelto a sentir el dolor, y ella cree que el Señor Jesucristo ya hizo la obra en su vida. Y esto es para honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Nuestro hermano Isaac Núñez quiere contar de las maravillas que el Señor Jesús ha hecho en su vida.
Él cuenta que el domingo pasado traía un fuerte dolor en el cuello. Era muy fuerte, pero la palabra de ese día se trató del Salmo 118:17, que dice: “No moriré, sino que viviré.” Él atesoró esa palabra para su vida.
Cuando pasó a la ministración, el pastor oró por él y, gracias a Dios, el dolor se fue. Él se fue sano para su casa.
Y esto es para la gloria y la honra de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Aquí tenemos con nosotros a nuestra hermana Gaby Elvir. Ella quiere dar este testimonio para honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Dice que ella estaba orando por un trabajo y, como dice la Palabra: “Pedid, y se os dará.” Ella le pidió al Señor el trabajo como ella lo quería y también le pidió un sueldo específico.
La llamaron para la entrevista, pero le dijeron que no podían darle el sueldo que ella estaba pidiendo porque no tenía la experiencia que se necesitaba. Pero ella siguió orando.
El domingo vino al altar y trajo su petición por ese trabajo y por el sueldo que ella había pedido. Después la llamaron y le dijeron que tenía el trabajo con el sueldo que ella había pedido, aun sin tener la experiencia que inicialmente le habían dicho que necesitaba.
Y todo esto es para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Acá está nuestro hermano Adonay Vigil. Él tiene un bonito testimonio también y quiere testificar para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Cuando fuimos al retiro la semana pasada, él cuenta que allá fue lleno del Espíritu Santo, fue libre y fue sanado en muchos aspectos. Y ese domingo que regresamos del retiro, aquí fue lleno más y más de la presencia del Señor. Dice que empezó a danzar de gozo por la presencia del Señor y que no se daba cuenta ni sentía de tanto gozo.
Él cuenta que ustedes lo vieron con el brazo enyesado, y que le acababan de quitar el yeso. Pero cuando cayó, cayó sobre ese mismo brazo. Cuando volvió en sí, se dio cuenta y empezó a mover su brazo, pero no sentía dolor ni se lastimó. Y eso testifica Adonay Vigil para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Bendiciones.
Nuestra hermana Martha Hernandez quiere contar de las maravillas que el Señor ha hecho en su vida.
Ella cuenta que cuando tenía trece años, en su país, El Salvador, sufrió un evento que la marcó mucho. Con el transcurso de los años, ella se había olvidado de ese evento. Cuando fuimos al retiro, pudo recordarlo. Dios le trajo a memoria ese evento que ella sufrió, y Martha Hernandez dice que pudo ser libre de la falta de perdón. Ahora se siente libre y se siente en paz. También cuenta que el domingo pasado sintió la presencia del Espíritu Santo y fue llena.
Y todo esto es para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Tenemos a nuestra hermana Kayli Sauceda. Ella testifica que unos meses atrás no se sentía tan bien y estuvo un poco triste, pero anhelaba el día del retiro.
Ella estaba anhelando ese día para ir y, cuando estaba en el retiro, anhelaba ser llena del Espíritu Santo. Cuenta que en un momento el pastor llamó a cuatro personas que quisieran ser llenas del Espíritu Santo. Ella no logró pasar en ese momento, pero aun así le dijo al Señor que ella quería recibir.
Entonces sintió algo fuerte, algo que bajó por su cuerpo. Dice que no pudo controlar su lengua ni su boca y empezó a hablar en lenguas por el Espíritu Santo. Kayli Sauceda cuenta que recibió bastante del Espíritu Santo ese día.
Amén, para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aquí tenemos a nuestro hermano Jorge Vallejo. Él quiere dar la honra y la gloria al Señor por lo que recibió en el retiro.
Jorge Vallejo cuenta que llegó al retiro con la expectativa de recibir una bendición. En un momento de la ministración estaba postrado, adorando al Señor, y sintió una pesadez en sus piernas que no le permitía moverse. El pastor llamó a cuatro personas que quisieran recibir la presencia del Señor. Jorge intentó pararse, pero no pudo porque ya sentía pesadez en todo su cuerpo. Después, mientras el pastor ministraba, llegó hasta donde estaba él y lo ministró. Jorge sintió la llenura del poder de Dios en su vida, fue lleno de la presencia del Señor y habló en nuevas lenguas para la gloria y honra del Señor.
Tres días después, el miércoles, estaba en su trabajo y vio que su jefe estaba enojado. Jorge, lleno de la presencia del Señor, se acercó, habló con él y le dio una palabra. Más tarde regresó para cobrar y encontró a su jefe con los ojos llenos de lágrimas. Su jefe le dijo: “Jorge, gracias por esa palabra hoy. Ha sido un buen día para mí.”
Jorge Vallejo quiere darle la honra y la gloria al Señor, porque lo que él recibió lo dio a otro para la gloria de Jesús. Amén.
Bendiciones. Nuestra hermana Cenia Rivera quiere contar de las maravillas que el Señor ha hecho en su vida.
Ella cuenta que el domingo pasado sintió fuertemente la presencia del Espíritu Santo en su vida y en su cuerpo. Venía con un dolor muy fuerte en las rodillas, pero cuando fue llena de la presencia del Espíritu Santo, todo dolor se fue y el Señor la sanó.
También testifica que ha sido fiel en sus diezmos y ofrendas. Empezó con un negocio pequeño y dice que ahora ese negocio ha crecido y ella es una empresaria. Cenia Rivera le da toda la gloria y la honra al Señor Jesús. Amén.
Nuestro hermano José Rodríguez quiere testificar de lo que Dios sigue haciendo en su vida y darle la honra y la gloria a nuestro Señor Jesús.
Cuenta que para el Día del Padre, hace unos meses, sintió en su corazón honrar a su padre espiritual, nuestro pastor Pedro Valladares. Lo que lo sorprendió fue que ese mismo día alguien lo honró a él con exactamente la misma cantidad que él había dado. Recibió la misma bendición el mismo día, para la gloria del Señor.
También testifica que el día del retiro iba con un fuerte dolor de espalda. Allá en el retiro recibió sanidad y liberación. José Rodríguez quiere darle la honra y la gloria a nuestro Señor Jesús por lo que hizo en su vida. Amén.
Para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo, nuestra hermana Gaby Elvir testifica que el año pasado le habían ofrecido ser presidenta ejecutiva de la mesa de Lincoln, para representar a la comunidad hispana y ayudar a recaudar fondos para la comunidad.
En ese momento ella rechazó el puesto y se lo ofrecieron a alguien más. Este año se lo volvieron a ofrecer y Gaby Elvir decidió aceptarlo.
También recibió una beca universitaria este año. Ella da este testimonio para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Bendiciones. Nuestra hermana Noelia Ruano quiere testificar de las maravillas del Señor. Ella cuenta que el domingo pasado nos visitó por primera vez en la iglesia y se sintió tan llena; sintió una fuerte presencia del Espíritu Santo que la invadía tanto a ella como a su hija.
Ella está gozosa porque Dios ha hecho algo grande en su vida. Cuenta que en la fiesta de bienvenida traía un dolor muy fuerte en el vientre. En la hora de la ministración, el pastor empezó a orar por la amargura y la falta de perdón, y mencionó que iba a orar por los vientres y por quistes en los vientres de las mujeres.
Oraron por Noelia Ruano y ella sintió como que algo se desprendió de ella. Testifica que fue sana y fue libre, para la gloria y la honra del Señor Jesús. Amén.
Karen Figueroa y Carlos quieren dar su testimonio para la honra y gloria del Señor. Ellos reconocen que constantemente hay testimonios en sus vidas: la vida que Dios les da cada día, la salud y todo lo que Él hace por sus hijos.
Carlos cuenta que hizo un viaje a su país. Antes de irse, su compañía había perdido varios clientes y el negocio había bajado. Sin embargo, se fue tranquilo y sintió ese viaje como un descanso. Mientras estuvo allá, y también cuando visitó el país de su esposa, dice que el Señor le ponía personas en el camino a quienes debía bendecir, ya fuera financieramente o invitándoles comida. Aunque alguien de su familia le preguntaba por qué daba a tantas personas, él sentía que era el Señor quien le indicaba que las bendijera.
Carlos cuenta que durante todo el viaje el dinero le abundó. Cuando regresó un domingo a medianoche, al día siguiente se levantó a las ocho de la mañana y ya tenía una llamada de un cliente ofreciéndole un proyecto grande, de una cantidad significativa. Karen Figueroa y Carlos dan este testimonio para recordar que no debemos desesperarnos cuando atravesamos una situación, porque Dios se glorifica en la vida de sus hijos. Todo sea para la honra y gloria del Señor. Amén.
Tenemos aquí a nuestro hermano Isaac Gallegos, un joven que está testificando para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Él cuenta que hace aproximadamente un año se graduó de la high school. Después de su graduación no se sentía tan bien; se sentía como perdido y sentía que no la estaba pasando muy bien.
Pero luego el Señor lo bendijo con un buen trabajo, y a medida que Isaac Gallegos empezó a trabajar, también empezó a ser fiel a Dios con sus diezmos. Él quiere dar este mensaje a los jóvenes sobre cuán importantes son los diezmos y la importancia de ser fiel al Señor con ellos.
Dice que eso ha traído bendición a su vida y que ahora se siente de una manera muy diferente. Todo esto es para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Gloria a Dios.
¿Está seguro de que desea aprobar esta solicitud de oración?
¿Estás seguro?