Dios nos creó para tener una relación con Él, pero el pecado nos separó de Su presencia. Por Su infinito amor, envió a Su Hijo Jesucristo para morir en la cruz y resucitar al tercer día, ofreciendo perdón de pecados y vida eterna a todo aquel que cree en Él. La salvación no puede ganarse por nuestras obras; es un regalo de la gracia de Dios que recibimos por medio de la fe en Jesucristo.
Si hoy desea entregar su vida a Cristo, reconozca su necesidad de Él, arrepiéntase de sus pecados y ponga toda su confianza en Jesucristo como su Señor y Salvador. Él promete perdonar, transformar y dar una nueva vida a quienes vienen a Él con un corazón sincero.
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»
Juan 3:16